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INMIGRANTES UNIDOS

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    Informacion Laboral


    En las subpáginas de esta sección les ofrecemos toda la información relativa al mercado laboral español, que tipos de contratación existen en este mercado, que derechos brinda este mercado al propio trabajador, como hay que afrontar y defenderse ante un despido improcedente, como y adonde hay que recurrir para que sus derechos y los intereses sean respectados. Explicaremos que pagas y liquidaciones les pertenecen al finalizar su relación laboral con la empresa, y como hay que proceder a negociar con la empresa para que la liquidación le sea pagada íntegramente.  

    Qué tipo de subvenciones gubernamentales se puede solicitar al encontrarse en el paro forzoso, que hay que hacer si esta subvención le es denegada y como hay que proceder al recurso de esta denegatoria resolución por parte de la Seguridad Social.

    También procuraremos darles la información más completa posible cómo hay que buscar el empleo al encontrarse en el paro, las formas más avanzadas de poder conseguir un puesto de trabajo digno, utilizando correctamente todas las herramientas disponibles a su alcance, como hay que preparar un Curriculum Vitae atractivo para su receptor, como hay que superar las entrevistas previas al incorporarse al puesto de trabajo solicitado.

    Esperamos que la información expuesta en esta sección les ayudara a encontrar un puesto de trabajo digno, o que en el caso de su pérdida, les ayudara a cobrar todas las liquidaciones que les pertenezcan.  ¡SUERTE!


    El fuerte deterioro que ha sufrido el mercado laboral español tiene una explicación relativamente fácil, pero una solución francamente compleja. En casi cuatro años, desde que el mercado inmobiliario empezó a hacer sonar las alarmas a mediados de 2007, el paro en España ha tocado los dos extremos. De marcar un mínimo en aquella primavera, el número de personas sin trabajo se ha disparado a los niveles más altos que recogen las estadísticas. De una tasa del 7,9% o 1,7 millones de parados al 21% de desempleo y a un récord de 4,9 millones de trabajadores que quieren un empleo. Demasiado movimiento como para no mostrar cierta curiosidad. Y preocupación.

    Aunque el proceso ha tenido lugar en un periodo de tiempo relativamente corto, los motivos de este descalabro vienen de lejos. La crisis financiera internacional y el estallido de la burbuja inmobiliaria no hicieron más que dejar al descubierto las limitaciones de un sistema productivo oxidado y mucho empleo con los pies de barro. Había trabajo para todo el que quisiera trabajar, cierto, pero excesivamente temporal y de poca calidad.

    Para construir unas quince viviendas comunes se necesita medio centenar de personas entre obreros, maquinistas y técnicos varios, según datos del Colegio de Aparejadores. En los años dorados del ladrillo, los que van de 2003 a 2007, en España se construían en torno a 700.000 casas anualmente, lo que supone mucha gente trabajando. En concreto, según los datos de la EPA, en el segundo trimestre de 2007 se llegó a un máximo de 2,7 millones de empleados en la construcción. Ahora, con la resaca de una crisis a cuestas, en el sector resisten 1,5 millones de personas.

    Según afirman, el empleo creado en la época de bonanza se concentró de forma más intensa que en el resto de la UE en sectores con una intensiva mano de obra, lo que permite la entrada en el mercado laboral de muchos desempleados; pero en puestos con poco valor añadido, lo que viene a significar que podían ser desempeñados por uno u otro indistintamente ya que no requieren excesiva formación. Son buenos ejemplos de ello la construcción y el turismo. No obstante, que precisamente fueran ellos los pilares del boom económico - junto a una generosa entrada de financiación exterior que ahora hay que devolver-, no es casualidad. Tiene mucho que ver con nuestro modelo económico y mercado de trabajo. Si hicimos eso fue porque era lo que sabíamos hacer.

    Ambos sectores necesitan a muchos trabajadores para atender a tanto turista hambriento y sediento y construir los bloques de viviendas que pueblan - unos llenos, otros todavía vacíos - las afueras de las grandes ciudades. Mientras las temporadas iban bien y se seguían vendiendo casas, la cosa marchaba porque entraba dinero, cada año se podía ganar más que el anterior y la economía seguía en marcha. Pero a costa de sacrificar el desarrollo. Salvo un grupo inferior de empresas con peso a nivel internacional, la otra parte del tejido empresarial no innovaba ni invertía con la suficiente intensidad para contrarrestar la falta de productividad, se mantenían usos de otras épocas a la hora de tomar decisiones y un alto porcentaje de jóvenes cambiaba los estudios por un sueldo a final de mes antes de tiempo, coinciden los expertos. Por este último motivo y ante las dificultades para crear nuevas empresas, que son las que tiran de la contratación de los universitarios, España ha acabado con la tasa de paro más alta de toda la UE. En total, uno de cada tres jóvenes menores de 25 años no tiene trabajo.

    Entonces era fácil. El camino que emprendió Javier Fernández, boliviano de 31 años, fue similar al de otros muchos. Llegó a España con 24, sin papeles, y tardó apenas un mes en encontrar trabajo en la construcción, de peón. Se subió a la misma montaña rusa que numerosos inmigrantes de todos partes, o que tantos jóvenes españoles que abandonaron los estudios para trabajar en un sector que parecía ir siempre hacia arriba. Javier pasó por varias empresas; trabajaba algunos meses en una obra y cuando terminaba le contrataban en otra. Regularizó su situación y nunca estuvo más de un mes y medio en paro mientras duró el boom inmobiliario. Ahora Javier apura sus últimos ingresos y pasa el día entregando currículos: camarero, reponedor en supermercados, lo que sea. "Mi esperanza es el verano. Si de aquí a entonces no me sale nada, ya me tengo que volver. Yo no sabía que iba a pasar esto... nadie sabe. Pero de momento no tiro la toalla. Y si me tengo que marchar, me voy agradecido", asegura.

    Entre la construcción y el turismo ya hay explicación para más de la mitad del total del empleo destruido en España a lo largo de la crisis, según reconoce el Gobierno. Suponen muchos empleos fáciles de tumbar a la mínima que empiezan los problemas - en su mayoría temporales - y además fueron dos sectores que padecieron en mayor medida que el resto la contracción de la actividad. Sin embargo, hay que abrir el foco para atender a las causas que provocaron el resto de parados y que justifican que el regreso a tasas más benignas de desempleo no llegue, por lo menos, hasta dentro de cuatro años. Tal y como afirma el Banco de España en uno de los numerosos informes que ha publicado sobre el mercado laboral a lo largo de la escalada del paro, el factor esencial que en su opinión explica por qué el empleo ha sufrido más en este país que en sus socios de la UE es la excesiva temporalidad, que era y sigue siendo de en torno al 30% de la población en disposición de trabajar.

    Las carencias del modelo productivo español equivalían a seguir expuestos ante cualquier cambio en el ciclo económico internacional. Algo que, por cierto, llegó tal y como siempre acaba por suceder. Primero fue el aviso de las hipotecas tóxicas o subprime en la segunda mitad de 2007 y al otoño siguiente la quiebra de Lehman Brothers, un batacazo que dejó al borde del colapso al sistema financiero internacional y secó los canales habituales del crédito.

    Cuando la actividad se reduce, lo que empezó a suceder en 2008 con los primeros descensos en el Producto Interior Bruto, mantener el mismo número de empleados con menores ingresos genera pérdidas, por lo que dado que no hay mecanismos de flexibilidad interna para adaptar el nivel de producción, la salida más cercana e inmediata es reducir plantilla. Entonces, los primeros en ser despedidos son los temporales, ya que prescindir de ellos es más barato que pagar indemnizaciones a empleados con varios años de contrato. Lo que a su vez fomenta la opción del despido entre los empresarios.

    Pero había más crisis de lo que se creía. En 2009, la peor fase de la Gran Recesión, el empleo sufrió su peor año. El retroceso en la actividad fue tan acusado que se hizo rentable despedir también a los indefinidos en aquellas empresas que directamente no se vieron avocadas al cierre. En este punto, comentan desde fuentes institucionales en referencia a una teoría respaldada por el Gobierno, la prevalencia de la negociación colectiva sectorial impedía que los ajustes se realizasen vía salarios o mediante cambios en otras condiciones de empleo como horarios o movilidad geográfica, lo que acentuó el deterioro laboral.

    Los datos respaldan esta tesis: con la economía cayendo un 3,7%, los salarios subieron en 2009 por encima del 4%, aunque esta partida se vio incrementada por el pago de las indemnizaciones por despido. En grandes empresas se han apretado el cinturón - el caso de Nissan o SEAT son los más reconocibles, pero en otras, sobre todo en aquellas que se rigen por convenios provinciales, no les importa determinar condiciones de trabajo que hace difícil la adecuación al ciclo económico. Con vistas al futuro, la solución pasa, en su opinión, por reducir la dualidad de la economía, ya que mientras hay un grupo de empresas que lo han hecho bien, persiste un gran número de empresas a las que les cuesta adaptarse a los nuevos tiempos. Para eso son necesarias las reformas, no para volver a la situación de antes, que no va a volver.

    Son muchas las voces que desde Europa están efectuando durante los últimos meses, manifestaciones y valoraciones de la situación del mercado laboral española y de las reformas estructurales que efectivamente pudieran ser útiles para solventar los problemas más graves de la economía española.

    Las conclusiones obtenidas por estos colectivos, soportadas por grupos de relevancia en la economía española, esencialmente por colectivos empresariales, se basan en el análisis comparativo de las medidas y los sistemas implantados en el resto de Europa y en los resultados obtenidos, para llegar a la conclusión de que los dos problemas esenciales del mercado laboral español- la elevadísima tasa de desempleo y la profusa utilización de las modalidades de contratación temporal- han de ser atacadas a través de una serie de medidas y reformas que aún no se han puesto encima de la mesa de manera seria y que no forman parte de la hoja de ruta del Gobierno español.

    Se concluye que la tasa de desempleo podría ser sustancialmente reducida o controlada a través de de una efectiva descentralización de la negociación colectiva en materia salarial, de modo que los agentes sociales intervinientes en cada nivel empresarial tengan la máxima capacidad negociadora para ajustar las relaciones laborales a las circunstancias concretas, tanto económicas como de exigencias del mercado. En la actualidad, y esto es un hecho, las relaciones colectivas y por ende la negociación colectiva es demasiado rígida y se encuentra en la mayoría de las ocasiones desligada de la realidad empresarial a la que se aplica. Intento de aproximar la realidad negocial a la realidad productiva es la reforma del artículo 82 del Estatuto de los Trabajadores que a todas luces ha resultado ser insuficiente.

    Igualmente, la actual reforma impuesta por el Gobierno en la materia que finalmente será tramitada como Proyecto de Ley, tras no llegar a un acuerdo los agentes sociales en las negociaciones mantenidas en los últimos meses, se presenta ya como inadecuada, ya que no contempla una flexibilidad en los términos y de la amplitud reclamada para que ésta tuviera efectos prácticos reales e inmediatos. Además, el recurso a la medicación y arbitraje en caso de discrepancias entre las partes negociadoras podría introducir un elemento distorsionador de efectos dudosos, y cuando menos indeseables en materia negociadora.

    Por otra parte, del análisis del resto de mercados europeos se extrae que la alternativa al uso extensivo de la contratación temporal vendría a través de la reducción del elevado nivel de protección que tienen los contratos indefinidos. Existe una clara dualidad contractual que dificulta de manera muy importante la decisión empresarial en el momento de la contratación, siendo la inclinación más generalizada, como medio para dar respuesta a una situación de necesidad inicialmente coyuntural habida cuenta la inestabilidad económica actual, la utilización de un contrato temporal. Un acercamiento de la protección y el coste asociado a la contratación temporal e indefinida permitiría obtener un equilibrio más razonable de nuestro mercado laboral.

    En definitiva, parece obvio que los cambios en el mercado de trabajo son, no solo recomendables, sino necesarios y eso, con independencia del origen de las voces que exigen los mismos, Éstos han de efectuarse si no queremos encontrarnos en una situación de irreversible recesión. El fracaso de la negociación colectiva y del diálogo social y el planteamiento del Gobierno acerca de esta cuestión no auguran una mejora sustancial de la cuestión, tal y como se ha apuntado, pero todos debemos continuar trabajando para el impulso del mercado de trabajo, la creación de empleo a través de herramientas que efectivamente contribuyan a la resolución de los problemas del sistema y a la reactivación de la confianza empresarial en la inversión en capital humano.

    "Con un contexto económico desfavorable, el desempleo en España está destinado a seguir creciendo desde los elevados niveles actuales, si bien a un ritmo menor", asegura el documento. Así, la Comisión augura una tasa de paro del 20,2% en 2011, para comenzar a bajar en 2012 hasta el 19,2%.

    El informe recuerda que España es el país miembro de la UE con el mayor número de trabajadores sin empleo - cerca de 4.750.000- y con la tasa de paro más alta.

    Además, es el único de los seis estados más grandes de la UE -junto a Alemania, Francia, Reino Unido, Italia y Polonia - donde el paro aumentó en los dos últimos meses del año pasado.

    Asimismo, las perspectivas de encontrar un empleo empeoraron un 2% en España en noviembre y diciembre respecto al mismo período del año anterior, mientras que éstas aumentaron a nivel general de la UE.

    El informe señala que más de 900.000 jóvenes menores de 25 años seguían sin trabajo en España el pasado mes de noviembre, el 43,6%, muy por encima de los niveles del resto de países.

    Y lo malo es que si hay algo peor que el paro es el paro de larga duración. En primer lugar, para la persona que lo sufre. Esto es obvio y no hace falta añadir nada más. En segundo lugar, para el funcionamiento del mercado de trabajo. Esto es menos obvio y merece ser comentado. Si el paro se convierte en paro de larga duración será más difícil reducir el desempleo. Ya sucedió durante la recesión de principios de los 90.

    Se observa de modo muy claro cómo a partir de los 3 meses conforme aumenta el tiempo que se lleva desempleado (unemployment duration) disminuye la probabilidad de encontrar empleo (hazard) y cómo resulta extremadamente baja a partir de los 15 meses. Moraleja: o se encuentra empleo rápidamente o es muy probable que ya no se encuentre o solo con gran dificultad. La propia duración del paro es el factor clave para la salida del desempleo.  En comparación con los parados que llevan un año o más parados, la probabilidad de encontrar empleo de los desempleados que llevan menos de un mes parados es 5 veces mayor; si se lleva entre 1 y 3 meses 2,8 veces; entre 3 y 6 meses 2,4 veces y entre 6 meses y un año 2 veces. Voy a repetirme, algo que me temo suelo hacer en clase: o se encuentra empleo rápidamente o es muy probable que ya no se encuentre o solo con gran dificultad.

    Son varios los motivos. Conforme la duración del desempleo aumenta (6 meses, un año, dos años…) la intensidad de búsqueda de empleo del parado cae (algo perfectamente comprensible). Además, los parados de larga duración tienen una menor empleabilidad (esta palabra no existe, pero me gusta y acorta la longitud de los textos). Es decir, son candidatos menos atractivos para las empresas. El capital humano del parado va reduciéndose y su formación se va volviendo obsoleta de cara a los nuevos empleos, sobre todo en comparación con personas ocupadas o poco tiempo paradas. En definitiva, los parados de larga duración van volviéndose invisibles. Permanecen, pero es como si no estuvieran. Dejan de contar en el mercado de trabajo. No moderan los salarios. Podemos tener mucho paro y al mismo tiempo inflación. El paro se ha convertido en estructural.

    Sobre el mercado laboral en España

     * En España se contrató un 6,2% menos y sólo el 10% de los contratos fueron indefinidos.

     * El 4º trimestre de 2010 la tasa de paro alcanzó el 20,33%.

    Sobre la oferta de empleo

    Informática y telecomunicaciones y Comercial y ventas, aglutinan más de la mitad de ofertas de trabajo en España. La categoría profesional que más aumenta su publicación de ofertas en términos relativos es Educación y formación.

    También destaca el aumento de ofertas de Venta al detalle.

    Más de un tercio de las vacantes anunciadas ofrecidas por empresas de más de 500 trabajadores. El territorio donde más aumenta la publicación de ofertas es la Comunidad de Madrid.

    Casi la mitad de los candidatos inscritos en ofertas laborales eran universitarios: destacó el porcentaje de los que tienen máster y ciclos formativos de grado superior. En contraposición, destacó la escasez de doctorados. Respecto al nivel de estudios mínimo requerido por las empresas, se demandó en igual medida estudios universitarios que ciclos formativos.

    Proporcionalmente, Islas Baleares es el territorio que más personas atrae para trabajar, en relación a los se irían por motivos laborales. En valores absolutos, la Comunidad de Madrid y Cataluña son las que atraen a más personas para trabajar.